
A comienzos de este año, Brasil registró una epizootia de fiebre amarilla en seis estados y 26 casos fueron confirmados en seres humanos con 13 fallecimientos. Por su parte, Paraguay confirmó 16 casos de fiebre amarilla, con tres muertes y otros 15 están bajo investigación. Recientemente en marzo, Argentina confirma el primer caso en la provincia de Misiones. La fiebre amarilla es una enfermedad hemorrágica transmitida por mosquitos Aedes aegypti que abundan en zonas húmedas de África, América del Sur, Centroamérica y el Caribe pudiendo producir epidemias. América Latina está en mayor riesgo de epidemias urbanas, más que en los últimos 50 años, debido a que la densidad del Aedes ha aumentado en áreas rurales y urbanas. La Organización Mundial de la Salud estima que cada año se infectan en las zonas de riesgo 200.000 personas y 30.000 mueren debido a la fiebre amarilla. Desde hace aproximadamente 60 años, afortunadamente existe una vacuna efectiva para aquellas personas que se trasladan hacia áreas afectadas. Pero los cambios climáticos, la deforestación, la facilidad de viajes y transporte han aumentado el contacto mosquito-virus-ser humano. Tanto en África como en América hay aún un riesgo vigente: gran cantidad de población expuesta y que no está vacunada; lo que hace que la fiebre amarilla y otras enfermedades similares, sigan hoy siendo una amenaza mortal.

Según la Organización Mundial de la Salud, las epidemias también se globalizan y en el último cuarto del siglo XX lo han hecho con mayor rapidez. Y es que con la facilidad de viajes y transportes de personas, los cambios climáticos, la deforestación, los movimientos migratorios, todo parece conjugarse para que estas enfermedades vuelvan a aparecer y a amenazar. Es el caso de la fiebre amarilla, cuya sombra se asienta actualmente en países de Sudamérica. ¿Qué es la fiebre amarilla? ¿Cuáles sus síntomas y tratamientos? ¿Cuál es el panorama actual?
La fiebre amarilla es una enfermedad hemorrágica vírica transmitida por mosquitos infectados del género Aedes aegypti que abundan en zonas húmedas, alrededor de agua estancada y sólo pican durante el día; y de los géneros Haemagogus (sólo en Sudamérica) y Sabethes. El virus causante de la enfermedad pertenece al grupo Flavivirus y es endémico en las regiones tropicales de África, Sud y Centroamérica y el Caribe y su presencia puede producir epidemias periódicas. Infectando a primates y a seres humanos, el virus se transmite de un animal a otro por la picadura de mosquito y a su vez lo pasa en los huevos infectados a su descendencia. Estos huevos son resistentes a la sequía y se incuban en las estaciones húmedas, por eso el mosquito es el verdadero reservorio del virus, asegurando su persistencia de un año hacia otro.

Conocida desde hace 400 años, es una enfermedad que a lo largo de la historia ha causado epidemias devastadoras en África, América y Europa, pero aún no se sabe por qué no se ha propagado a Asia. Afectó a soldados franceses durante la Revolución Haitiana en 1802 y más de la mitad murieron. Cada nuevo brote era seguido por miles de muertes hasta que las investigaciones conllevaron a entender el modo de transmisión a los seres humanos. Fue el médico cubano Dr. Carlos Finlay quien identificó en 1881 al mosquito Aedes aegypti como el agente transmisor de la enfermedad. En 1937 el virólogo sudafricano Dr. Max Theiler, desarrolló una vacuna para la fiebre amarilla y fue galardonado en 1951 con el Premio Nobel de Medicina por ello. Esta vacuna efectivamente protege a aquellas personas que viajan a áreas afectadas, manteniendo a su vez un medio de control de la enfermedad.
Desde hace dos décadas el número de infectados ha aumentado, lo que constituye un problema re-emergente de salud pública. América Latina tiene hoy mayor riesgo de epidemias urbanas que en los últimos 50 años, debido a que la densidad del Aedes se ha expandido en áreas rurales y urbanas, infectando regiones de las que había sido previamente erradicado. En el año 2001, la Organización Mundial de la Salud estimó que cada año se infectan 200.000 personas y 30.000 mueren debido a la fiebre amarilla. La mayoría de los brotes en Sudamérica ocurren entre personas que trabajan en las selvas tropicales, así, la enfermedad puede estar latente por largos períodos y súbitamente brotar de modo epidémico. En Centroamérica, las epidemias se han debido a que la enfermedad permanece viva en la población de monos aulladores. La mortalidad global es del 5% en poblaciones indígenas de regiones endémicas, aunque en los casos graves, en epidemias o entre poblaciones no indígenas, del 20 al 50% de los pacientes pueden fallecer.
Sus manifestaciones pueden ser de leves a graves. El calificativo de «amarilla» se debe a la ictericia que presentan algunos pacientes y que les otorga ese color a la piel y a las conjuntivas. El virus tiene un periodo de incubación de 3 a 6 días, luego se presentan dos fases, la primera fase aguda se caracteriza por fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza, escalofríos, pérdida del apetito, náuseas y/o vómitos. Luego de 3 ó 4 días la mayoría de los pacientes mejoran y los síntomas desaparecen por ello la fiebre amarilla es difícil de reconocer y muchas veces se confunde con malaria, tifoidea, fiebres virales, entre otras. No hay un tratamiento específico para la fiebre amarilla.
Las poblaciones no vacunadas de países africanos y sudamericanos en desarrollo, continúan en riesgo. Por ello, la vacunación es la medida preventiva más importante contra la fiebre amarilla. La vacuna 17D que produce un 99% de anticuerpos que en los países con endemia, se aplica a partir de los 9 meses de vida. De 7 a 10 días después de la vacunación, aparecen los anticuerpos que pueden persistir de 30 a 35 años. A pesar de ello, está indicado revacunarse cada 10 años para los viajeros a zonas endémicas. Las medidas preventivas generales, se basan en el aislamiento de los enfermos para evitar que sean picados nuevamente, así como la desinsectación, el control de mosquitos y el empleo de medios que eviten las picaduras (ropa protectora, repelentes, redes), aunque éstas últimas no siempre son eficientes en el control del insecto. La OMS asegura que la vacuna puede administrarse a bebés de 9 meses junto con la de sarampión. Sin embargo, no pueden vacunarse mujeres embarazadas y personas mayores con problemas de defensas, dado que ésta está hecha con virus vivos atenuados.
En 2007 y principios del 2008, se registró en Brasil una intensa y extensa epizootia de fiebre amarilla en 6 estados y se notificaron casos en seres humanos en Goias, Mato Grosso do Sul y Distrito Federal; 26 casos fueron confirmados, de los cuales 13 fallecieron. Si bien las áreas afectadas poseen una elevada cobertura de vacunación, como parte de las medidas de control, las autoridades de salud intensificaron las actividades de vacunación. Al 3 de marzo de 2008, el Ministerio de Salud Pública de Paraguay confirmó 21 casos de fiebre amarilla y otros 53 casos están bajo investigación como casos sospechoso (se considera sospechoso todo paciente con <7 días de fiebre de inicio agudo seguido de ictericia). Para esta misma fecha, se habían colocado 1. 228.377 dosis de vacuna antiamarílica en 17 departamentos del Paraguay. Un equipo de expertos de la Organización Panamericana de Salud (OPS) junto a un epidemiólogo, un clínico virólogo, asesores de inmunización y expertos en manejo de emergencias, ha estado trabajando en ese país desde el 15 de febrero pasado del corriente año.
En enero de 2008 en nuestro país, las autoridades notificaron el hallazgo de 17 monos muertos en el parque Piñalito, provincia de Misiones y se confirmó fiebre amarilla en uno de los primates. A pesar de las altas coberturas de vacunación de la zona, las autoridades argentinas intensificaron la vacunación para individuos previamente no inmunizados que residen o se dirigen a la zona. En marzo, se detecta el primer caso confirmado de contagio a un paciente en nuestro país luego de 42 años, según las estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación y el organismo asegura que no hay riesgo de epidemia en Misiones. Al margen de la disponibilidad de vacunas, aparentemente no se consiguen los repelentes en gel para uso pediátrico.
En conclusión en los últimos 20 años, el número de epidemias de fiebre amarilla se ha incrementado y más países reportan casos. Tanto en África como en América existe aún una gran población susceptible y que no está vacunada. Los cambios en el medio ambiente junto a la deforestación y la urbanización, han incrementado el contacto mosquito-virus-ser humano. Además el incremento y la facilidad de viajes y transporte de personas por todo el mundo es otro factor de riesgo. Estudios recientes han develado el incremento de áreas afectadas por infecciones virales transmitidas en general por mosquitos y por ello, hoy más que nunca la investigación y financiamiento de vacunas es una necesidad imperiosa para que tanto la fiebre amarilla como otras enfermedades similares, no se conviertan en nuevas amenazas a la salud mundial.







Hasta que años de edad se debe vacunar las personas contra la Fiebre Amarilla, en mi caso tengo 58 años y me vacune porque tengo que viajar al Paraguay, no se si hice bien o mal, y además necesito sdaber porque no se puede ingerir bebidas alcoholicas por 15 dias una vez vacunado.
muchas gracias.
Trabajo en Parques Nacionales de Argentina y quiero saber si existen estudios sobre otros posibles reservorios, tales como Cánidos y Marsupiales a parte de primates no humanos. Gracias.