La fotoprotección es una valiosa ayuda para disminuir, en alguna medida, los riesgos de exposición al sol. Nos permite realizar las actividades al aire libre que nos gustan disminuyendo el riesgo de que esta irradiación social provoque fotoenvejecimiento y cáncer.
El envejecimiento fisiológico hoy por hoy no conocemos la forma de retrasarlo. El mayor responsable del envejecimiento acelerado es el sol, responsable del 90% de los cambios acelerados de envejecimiento.
Es competencia del dermatólogo, como persona que mejor conoce la piel, la labor de prevención de este envejecimiento.
El dermatólogo se ocupa no sólo de curar las enfermedades de la piel, sino también de cuidar la piel sana. Dentro de este cuidado y tratamiento ocupa un papel muy importante el del fotoenvejecimiento, la prevención de las arrugas, el cuidado del cabello, así como retrasar y evitar esta caída, etc.
El cáncer de piel ha aumentado notablemente en los últimos años, sobre todo, en las personas de edad, coincidiendo con la generación en que en su infancia y juventud no se protegían adecuadamente del sol, y sufrieron con más frecuencia de la deseada, quemaduras solares.
Efectos perjudiciales
Hoy día, hay una mayor toma de conciencia de los efectos perjudiciales del sol y el cambio social de mayor uso de los fotoprotectores para evitar este daño solar. Los efectos beneficiosos de esta toma de conciencia creciente los veremos los próximos años.
En Australia, por ejemplo, está disminuyendo la incidencia de cáncer de piel porque las campañas de fotoprotección datan de veinte años atrás. Es importante concienciarse de la importancia del cáncer de piel.
Con motivo del cambio climático y según las previsiones, en el año 2050 tendremos en España 60 días más de sol al año, y la temperatura subirá 6º de media, así que estaremos más tiempo expuestos al sol. Imagínense qué sucederá dentro de 30 ó 40 ó 50 años si no nos concienciamos.
Pero el sol no es el único responsable del cáncer de piel, aunque sí el más importante. Hay otros factores, la herencia, el sistema inmune, etc., aunque queda mucho por investigar. Cada vez sabemos que es más importante la herencia.
Pero el sol también tiene factores positivos que hay que saber aprovechar y disfrutar. Por todo esto es tan importante la fotoprotección. El sol es sano, pero si lo tomamos con las medidas necesarias.
Debemos llevar gorro, ropa adecuada, gafas de sol y aplicarnos el fotoprotector a la hora de disfrutar de la naturaleza, de la piscina, de la playa, de los paseos o del golf, el tenis, etc.
Procuremos llevar gorro que nos proteja bien, incluidas las orejas, cosa que no hace la típica gorra de béisbol americana. Sepan que la ropa es un medio de protección seguro, simple y práctico y poco costoso. Podemos elegir una camiseta de tejido tupido, un color oscuro que transmiten menos los rayosUV y de hilo o algodón.
En el fotoprotector a la hora de elegirlo dejémonos aconsejar por el profesional, médico o farmacéutico. El 65% de la población elige el fotoprotector sin ningún consejo profesional. No vale el mismo para toda la familia. Hay que saber elegir la textura según el tipo de piel.
No es el mismo fotoprotector para una chica con acné que para el adulto con piel foto envejecida o para el niño de la familia.
Lo debemos aplicar media hora antes de la exposición solar, con la piel limpia, seca y sin restos de cosméticos o colonia. Bien extendido por todo el cuerpo. Las zonas que menos protegemos con el fotoprotector son el cabello (80%), los labios (42%), y las manos (31%).
Por eso, cuando aplicamos el fotoprotector no debemos olvidar ninguna zona de nuestra piel y mucho menos las zonas más sensibles, cara (nariz, labios…), la nuca, el cuello, las rodillas, los pies, etc. El fotoprotector lo debemos renovar cada dos horas y después del baño.
Es también muy importante saber cómo reacciona nuestra piel con el sol, es decir, conocer nuestro fototipo, y por desgracia el 63% de los españoles lo ignoran. Sobre todo deben tener cuidado las personas de fototipo bajo, que son los que cuando se exponen al sol, se queman con facilidad y se broncean con dificultad.
Pero es muy importante la fotoprotección en los niños y yo llevo años insistiendo en ello y contribuyendo a crear una cultura solar en los niños. Sabemos que el cáncer de piel de una persona de 40-50 años empieza a originarse en la infancia.
El daño del sol sobre nuestra piel se va acumulando y la piel guarda memoria del sol y sobre todo de las quemaduras en la infancia. Por tanto, la prevención del cáncer de piel en el adulto empieza con la prevención en los niños y en los adolescentes. Hoy día los niños cada vez lo tienen más claro, pero no así los adolescentes.
El 80% de los adolescentes no se aplican fotoprotector. Ya el año pasado, en la Campaña del Sol, que organiza el Gobierno de La Rioja a través de la Consejería de Salud y con la Asociación del Cáncer de La Rioja y los dermatólogos riojanos incidimos en la fotoprotección en los adolescentes.
Nuestro mensaje siempre ha sido positivo, disfrutar del sol pero siguiendo los consejos de su dermatólogo sobre la protección solar. La mejor fotoprotección es la educación solar, y con moderación será más positivo.






